Irina Hauser

Tomado de: Página/12

 

Elizabeth Johanna Vieyra Rodríguez tenía que rendir anteayer su último examen para recibirse de profesora de geografía. Tiene un hijo de siete años, vive amuchada con su familia, hermanas incluidas, y suele hacer suplencias como docente. Lo que menos imaginó cuando iba para la manifestación contra la reforma previsional era que terminaría en el calabozo. En la tarde del jueves, mientras buscaba entre la multitud la columna del Centro de Estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente 103 de Lomas de Zamora, quedó con otros dos compañeros bajo una nube de gases lacrimógenos y entre los empujones de una hilera de policías. Se refugiaron en el local de bijouterie “Clandestine”, pero los agentes entraron y se los llevaron sin más.  Lee el resto de esta entrada