¿Quiénes son las condenadas?

Lilliam Oviedo

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Justo el 8 de marzo, ocurrió el incendio. En las llamas del mal llamado Hogar Seguro Virgen de la Asunción, ubicado en el municipio guatemalteco San José Pinula, murieron 19 jovencitas con edades de entre 14 y 17 años. Horas después, fallecieron otras 18.

Quemaduras e inhalación de monóxido de carbono, son los factores que figuran en las actas médicas. Hay que añadir, o quizás escribir primero: abandono, pobreza, atraso, injusticia… Se cumplió la condena a muerte que pesaba sobre ellas, emitida tácitamente por la sociedad de clases.

¿Y cómo no recordar que en Santo Domingo, en el también mal llamado Instituto Preparatorio de Villa Consuelo, el 8 de agosto del 1995, siete niñas con edades entre 10 y 17 años murieron quemadas, porque, en el momento en que se incendió la segunda planta, los vigilantes de servicio no fueron autorizados a actuar con celeridad?

Las de Santo Domingo, estaban acusadas de diferentes delitos. Entre las de Guatemala, algunas estaban acusadas de formar parte de bandas juveniles y otras sencillamente eran víctimas de violencia intrafamiliar, escolar o callejera.

En 1995, en la República Dominicana gobernada por Joaquín Balaguer, hubo escándalo, pero las autoridades asumieron las poses que entendieron les impuso el momento y apostaron al olvido.

En la Guatemala de hoy, la presión política y social se hace sentir, y el presidente Jimmy Morales se ve obligado a declarar duelo nacional.

Han salido en Guatemala denuncias de violaciones sexuales, suministro forzado de drogas y otras abominables formas de abuso.

Por lo que se denuncia y por lo que se ha silenciado, es preciso visibilizar la violencia.

El luto por las niñas de Guatemala no deja de ser procedente por el hecho de que algunas de ellas decidieron responder con fuego ante los abusos que se cometían en su contra.

De abuso, abandono, discriminación y falta de respeto por la vida se habla.

¿Y las otras condenadas?

En la época medieval, la Santa Inquisición y los tribunales del oscurantismo condenaron a la hoguera a miles de mujeres, por brujas, por herejes, por prácticas reñidas con la moral cristiana… El oscurantismo que incide hoy en día en las decisiones de Estado, condena a muerte (pena que a veces conmuta con el castigo a padecer enfermedades) a miles de mujeres.

Hay que mirar hacia la República Dominicana de hoy, donde ha sido criminalizada constitucionalmente la práctica del aborto en cualquier circunstancia.

El presidente Danilo Medina asumió una posición demagógica ante el escándalo que causó la criminalización del aborto (incluso terapéutico). Tras una observación presidencial y algunas volteretas institucionales, al final el organismo legislativo constituido mayoritariamente por personas que han cobrado con una curul su activismo politiquero, hizo valer las posiciones de los funcionarios ligados al Opus Dei. ¡Qué barbaridad!

Las cifras de la Organización Mundial de la Salud son elocuentes. En una publicación de septiembre pasado, dice que cada día mueren aproximadamente casi 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Agrega que un 99% de la mortalidad materna corresponde a los países pobres.

La Santa Inquisición y otros tribunales medievales castigaban la hechicería, y hoy la sociedad patriarcal castiga el ser mujer y no negarse como tal.

El Estado y la clase dominante no reconocen la responsabilidad del sistema en la alta cifra de feminicidios, que el año pasado se acercaron a 80.

La sociedad patriarcal condena, pues, a las mujeres por infieles o por desacatar las imposiciones de la cultura machista. Las crónicas sobre este asunto no están fechadas en la Edad Media.

Las multinacionales en acción

En marzo del año pasado, causó indignación en todo el mundo el asesinato de la líder lenca Berta Cáceres, en Honduras, quien organizó a su pueblo, la mayor etnia indígena de Honduras, para luchar contra la represa de Agua Zarca, sobre las aguas del río Gualcarque, sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia.

Intereses de transnacionales que utilizan sicarios formados y uniformados por Estados criminales, fueron determinantes en el hecho.

Tres hijas y un hijo, igual que la madre de Berta Cáceres, la partera doña Berta, claman justicia. Muchas voces se unen a este clamor, en ineludible deber de conciencia.

Para solo citar otro caso, hay que decir que, en Colombia, de los 20 líderes sociales asesinados en los dos primeros meses, 6 son mujeres.

En los inicios de este mes, fue asesinada Alicia López Guisao, dinamizadora de un Proyecto de Cumbre Agraria para el fortalecimiento de soberanía alimentaria con doce comunidades indígenas y afrodescendientes de los municipios de Medio San Juan y Sipí en el departamento de Chocó.

Hay que sostener la denuncia: la acción de los paramilitares en Colombia no ha cesado.

 

Marzo 2017

Por nacer en la pobreza, como las niñas de Guatemala y como otras muchas; por no cumplir las exigencias de los modernos guardianes de la fe, como los millones de mujeres que no se conciben a sí mismas como seres asexuados y que demandan les sean reconocidos sus derechos sexuales y reproductivos; por integrarse a la lucha por mejores condiciones de vida y de trabajo y por mantener una firme actitud contra el abuso y el saqueo, la sociedad patriarcal condena a las mujeres.

El problema no es exclusivo de las mujeres, y no puede ser despojado del sello de clase, pero esto no invalida el tratamiento de género. Por el contrario, implica definir al feminismo como parte del pensamiento libertario.

El aumento en la integración de las mujeres al trabajo remunerado y su creciente protagonismo en las luchas sociales, aumenta la posibilidad de que el gran capital las victimice.

La derecha intenta recuperar lo que ha perdido en América Latina tras la instalación de gobiernos progresistas, y trata de quitar del camino los obstáculos. No tiene reparo alguno al encontrar que muchos de esos “obstáculos” tienen nombres femeninos.

Después del 8 de marzo, los mensajes han de ser depurados atendiendo a su procedencia… El gran capital y los sustentadores del orden patriarcal, emiten mensajes alienantes, porque temen a la toma de conciencia por parte de las mujeres… Procede seguir adelante, hasta provocarles un temblor que los haga desplomarse…

 

 

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Publicado el marzo 10, 2017 en AMÉRICA, América Latina, Guatemala, MI OPINIÓN y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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