Hablando de derechos humanos…

Lilliam Oviedonobel-peace-drone-obama

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, es preciso preguntar si el próximo presidente de Estados Unidos modificará el decreto de Barack Obama que dispone publicar cada año la cifra de civiles muertos en ataques con drones.
Parafraseando al pedagogo Paulo Freire, es urgente problematizar la idea y preguntar si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y los organismos multilaterales de justicia serán capaces de sentar en el banquillo al Gobierno de Estados Unidos y a sus dirigentes por su política de asesinatos selectivos y por la práctica de realizar incursiones militares en territorios extranjeros en nombre de la mal llamada lucha antiterrorista.
En julio del presente año, Estados Unidos reconoció que, en sus ataques selectivos en Pakistán, Yemen, Somalia y Libia, ha matado a 116 personas no combatientes. El dato (de algún modo hay que designar esta cifra manipulada y nada confiable) figura en un informe difundido por la oficina del Director Nacional de Inteligencia, DNI.
Nada dice el documento sobre el saldo de los ataques con drones en Irak, Siria y Afganistán, por considerar que ofrecer información sobre zonas de guerra es competencia del Pentágono.
Obviamente, trataron de evitar ofrecer una cifra mendaz hasta caer en lo ridículo o demasiado alta para acercarse un poco a la realidad.
Los expertos que han dado seguimiento al tema, dicen que el número es mucho más alto.
Micah Zenko, citado por varios medios de prensa en el momento en que fue publicado el informe, dice: “Hasta hoy, ha habido aproximadamente 578 ataques selectivos -50 bajo George W. Bush y 528 bajo Obama- que en total han matado a unos 4.189 militantes y 474 civiles”. Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) valoraron la decisión de Obama de publicar los datos, pero opinaron que es imposible corroborarlos independientemente sin más detalles.
Laura Pitter, abogada y activista, dice: “Estados Unidos no ha explicado a quién ataca y por qué, lo que hace imposible corroborar sus cifras sobre víctimas. A no ser que proporcionen detalles sobre cada incidente, no es posible determinar si los individuos asesinados fueron civiles”.
Hay que añadir que no solo se trata de saber a quién atacan y por qué. Es preciso que los estrategas imperialistas y sus jefes expliquen a la humanidad con qué derecho actúan.
La impunidad los ha protegido hasta hoy para hacer guerra sucia contra todo proyecto de avance político en cualquier parte del mundo, atentando contra el derecho de millones de personas a tener acceso a educación y salud de calidad.
El orden mundial que garantiza esta impunidad, es preciso desmontarlo.
Los organismos multilaterales que toleran, legalizan y hasta se hacen cómplices de estas acciones, tienen que ser sustituidos.
En la acción transformadora que debe emanar de los pueblos, radica la garantía de continuidad de la especie.
La sociedad de clases fomenta la guerra y la exclusión, que expulsan, reprimen y matan a nivel global.
La agresión y la amenaza conviven en macabra colaboración, y esto hay que detenerlo… Urge…

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Publicado el diciembre 10, 2016 en ESTADOS UNIDOS, MI OPINIÓN, MUNDIALES y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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