Tres víctimas, un símbolo

Lilliam Oviedoimages

Las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal Reyes, fueron víctimas de la violencia generada en una sociedad machista y emanada de un gobierno ultraderechista. En homenaje a ellas, es preciso condenar la violencia sexista y combatir a la ultraderecha que hoy criminaliza la migración y presenta como “inevitables y normales” las más groseras formas de discriminación.

La orden de asesinar a las Mirabal la impartió el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, déspota forjado en la crueldad sin límite de la mal llamada Guardia Nacional Dominicana, creada por la intervención militar norteamericana en 1917.

La de mayor prestancia política, Minerva (nacida en 1926), era abogada y arrojada activista por los derechos humanos. Patria, dos años mayor, apoyaba en forma directa a Minerva y María Teresa (esta última nacida en 1935).

Constituía para Trujillo una afrenta el hecho de que estas tres mujeres, casadas con opositores, lo enfrentaran con altivez y se presentaran ante la sociedad no solo como amantes esposas, sino también como opositoras por decisión propia.

Hay que citar, una y otra vez, la narración de Joaquín Balaguer en La Palabra Encadenada (página 317, edición de 1993):

“La muerte de las hermanas Mirabal había sido largamente elaborada. La orden había llegado hasta el Servicio de Seguridad, pero los mismos sabuesos que se habían formado en esa escuela de crímenes habían retrocedido ante esa monstruosidad”.

Sin poder ocultar su machismo y tratando de resguardar su figura de las sombras que proyecta la de Trujillo y del lodo que cubre a varios de los hombres que ajusticiaron al tirano, Balaguer continúa diciendo:

“Johnny Abbes García, cerebro diabólico que introdujo en el presidio de “La Cuarenta” los sistemas de torturas más odiosos, escurrió el bulto a semejante iniquidad y precipitó con ese fin el viaje que hizo a Checoslovaquia y a otros países situados tras la Cortina de Hierro. El Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, general José René Román Fernández, a través de quien fue transmitida la orden, tuvo que hacer uso de toda su autoridad para que se cumpliera el hecho horrendo”.

Balaguer sirvió a la dictadura de Trujillo desde 1932, siendo diplomático, secretario de Educación y secretario de Relaciones Exteriores. En 1957, fue escogido por el tirano como vicepresidente y en 1960 sucedió en la presidencia de la República a Héctor Bienvenido Trujillo.

El 25 de noviembre de 1960, cuando las Mirabal fueron asesinadas y un esbirro de la dictadura, en el ambiente de censura, repartió por los medios de comunicación una nota dando a conocer “la muerte de tres madres dominicanas en un lamentable accidente”, Joaquín Balaguer ocupaba el más alto cargo del Estado. Eso explica su afán por sacudirse el lodo.

En el mismo texto, dice que fue el más horrendo crimen cometido durante la dictadura de Trujillo.

Trató de adelantar (dice que el dictador era un psicópata simulador) la acción de los politiqueros que se presentarían años después como herederos suyos y el activismo mercenario de los oportunistas que hoy pretenden limpiar su figura.

PATRIMONIO

Las hermanas Mirabal constituyen un símbolo de la resistencia contra la violencia machista y contra el atraso político.

En República Dominicana, país donde ellas nacieron y realizaron su digna actividad, grupos politiqueros utilizan elementos ideológicos para presentarlas como estandartes de una élite.

¡Infeliz intento de distorsionar el significado del heroísmo! Las figuras históricas forman parte del patrimonio de los pueblos y su ejemplo es motivación para el compromiso con las mejores causas.

Hoy en América Latina 12 o más mujeres mueren cada día víctimas de la violencia de género. República Dominicana ocupa uno de los primeros lugares en el continente en este horripilante conjunto de cifras.

El asesinato de las Mirabal fue una acción machista. Su postura desafiante desató la intolerancia de un tirano cuyo machismo fue afianzado en la crueldad de sus acciones.

La más descarnada intolerancia política se advierte también en este hecho.

Hoy, la intolerancia política es disfrazada, pero sus sustentadores no siempre logran ocultar el sello clasista.

Hay que enarbolar su ejemplo en la lucha contra las tropelías de la ultraderecha, que crea escenarios de guerra y cierra las fronteras de los países ricos condenando a muerte a centenares de miles de refugiados procedentes de esos escenarios.

Los medios controlados por el gran capital no destacan de manera cotidiana este hecho, y esto debe conducir a unir voces para declarar que la violencia contra estos grupos es violencia contra las mujeres.

En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en Bogotá, Colombia, se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. Esta decisión fue tomada en memoria de las hermanas Mirabal.

En México y en otros puntos de Latinoamérica, hay parques y monumentos en homenaje a estas heroínas.

Se trata de un símbolo continental.

En diciembre de 1999, mediante la resolución 54/134 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),  fue declarado el 25 de noviembre  Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Las hermanas Mirabal constituyen, pues, un símbolo universal.

En su homenaje, es preciso tomar posición contra el atraso político y desafiar el poder de los grandes medios de comunicación.

Como fueron ocultadas entre los años 1990 y 2001 las víctimas de los bombardeos imperialistas sobre Irak, sobre Afganistán y sobre Yugoslavia, se invisibiliza hoy a cientos de miles de víctimas mortales en los mares de Europa y en las fronteras de Estados Unidos, y se oculta el abuso contra hombres, mujeres y niños en travesías que son emprendidas para huir de la miseria y la exclusión o para evitar morir bajo los inclementes bombardeos imperialistas.

El 25 de noviembre de 1960 las hermanas Mirabal fueron asesinadas por denunciar los crímenes de la dictadura de Trujillo. Hoy, es deber de conciencia condenar la corrupción y el pacto de impunidad a nivel nacional y global, y tomar conciencia de que la lucha por el respeto a la vida ha de librarse contra los sectores dominantes, no encubriendo sus desmanes o fingiendo ignorar su definición esencial…

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Publicado el noviembre 24, 2016 en Las Mirabal, MI OPINIÓN, MUNDIALES, REPÚBLICA DOMINICANA y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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